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Entrevista a David Ojeda

David Ojeda¿Cuáles son las barreras actuales que se encuentran las personas con discapacidad para asistir al teatro?

Principalmente, se halla la situación en una mejora sustancial de la accesibilidad al entorno físico, pero no así la disposición y ubicación de las personas con movilidad reducida en la platea escénica. Se podrían dar ejemplos dispares, y quizá numerosos, pero en tanto por ciento suficiente, casi siempre, se ve lastrada recepción del espectáculo por la lateralización de la ubicación, la situación postrera en las plateas o el acceso restringido a un número de plazas que limita en distinta forma la libertad de ocio y disfrute a la hora de la asistencia, pudiendo darse circunstancias como no hay localidades en ciertas ocasiones, así como restringir la asistencia a un número concreto y nunca posiblemente algo numeroso.

En otra circunstancia, es lamentable que los espacios físicos no tengan adaptación a día de hoy en servicios y otros usos y disfrutes para las personas con discapacidad, ascensores restrigindos o en servicio no para usuarios o en espacios públicos sino en lugares recónditos y convenientes para un uso propio o privado, teniéndose que habitilar en sustitución de los que tendrían que estar, los que usan para otros fines que no la libre movilidad por el entorno físico al que voy a tener un uso y disfrute personal de mi ocio y de accesibilidad libre y personalizada a la cultura.

En otro orden, aún es más lamentable que los espacios de exhibición no cuenten con atenciones comunicacionales en la atención a la accesibilidad para personas con discapacidad sensorial, en usos de espacio y señales en su distribución.

Por último, y no es obviable, se halla en una desventaja absoluta e ignominiosa la asistencia al ocio libre y de disfrute personal, así como el derecho al acceso a un bien cultural el motivo de que las adaptaciones comunicacionales para la recepción del espectáculo se sigan manteniendo a unos días concretos y únicos dentro de las programaciones de los grandes centros escénicos de exhibición. Y en esto, los que lo tienen, porque a día de hoy seguimos adoleciendo de un plan general de atención a la accesibilidad espectacular que deviera devenir la aprobada Ley General sobre Discapacidad de 2013 y que aún es un escándalo, y nada espectacular, el que sigan obviándose este deber para cumplimentar un derecho que se apuesta a instaurar esta ley. En este sentido, tanto las personas con discapacidad sensorial como las personas con discapacidad intelectual van a seguir siendo restringidas en su asistencia a días y espectáculos concretos así como deslegitimar su derecho de ciudadano a un pleno desarrollo como individuo de nuestra sociedad.

¿Qué pasos se deberían seguir para cambiar esta situación?

Por lo pronto, intencionar dar salida a las necesidades básicas de adaptación de espacios físicos y comunicacionales de los teatros pertenecientes a los distintos estamentos de la adminstración. Desde ahí, labrar una intervención dando medidas que valoren y atiendan a que esta intención se posibilite también en los espacios de exhibición privados. Si esto fuera así, podrían darse por fin una asistencia común, ética y normalizada al disfrute del ocio personal y al acceso universal y humano a la cultura que a día de hoy se sigue imposibilitando y por tanto estableciéndose una situación de segregación potencial de un público que sigue siendo ajeno al marco referencial de las artes escénicas en general.

¿Consideras que los profesionales en artes escénicas necesitan más información sobre cómo hacer accesibles sus obras?

El motivo de esta pregunta se siente contestada en cuanto que si se realizasen y se llevasen a cabo las medidas anteriores, por consiguiente, se estaría ofreciendo de facto una intención y atención sin más a cada espectáculo, sin que se tenga que hacer esfuerzos por partes de los creadores ni de los propósitos creativos, artísticos y estéticos. Una naturaleza implantada permite el uso suficiente y sin exigencias de la cobertura de todas las necesidades básicas que condicionan la convivencia y la realización humana, sin condicionantes, y con todas las garantías de derechos y deberes cubiertas.

Al no darse este motivo, la pregunta es obvia y es evidente que hay que educar a los creadores en el ámbito de la enunciación y la recepción espectacular, lamentable y paradójicamente. Cuestión nada fácil, por cuanto se está rizando el rizo en una situación que sería fácilmente resoluble desde el plan de ejecución de una atención suficiente a la accesibilidad, organizada y legítima a través de la conveniente utilización una ley notoria y ya aprobada.

Luego una circunstancia de intención política, legislada sigue sin ser ejecutada y por tanto muy distintos parámetros en desarreglo.

Como director de teatro, ¿en qué momento de la producción empiezas a tener en cuenta la accesibilidad?

Desde la ideología de mi proyecto, Palmyra Teatro, además de la inclusión, cuestión que defiendo como profesional desde hace veinticinco años, nos establecemos otro motivo ideológico más y es que todas nuestras funciones sean accesibles siempre, tanto en el desarrollo de la enunciación espectacular como en el necesario marco de la recepción. Por eso, desde el inicio del plan artístico, nuestra mirada se plantea que el espectáculo atienda todas las necesarias intervenciones e intenciones que faciliten, mejoren o conlleven un acercamientos suficiente a la accesibilidad.

Considero como director, investigador, profesional de la docencia que esta intención política es la fundamental ahora mismo, y en tanto el proyecto escénico de Palmyra Teatro vincula la inclusión artística en escena, ponderamos de manera fundamental que donde hay que hacer hincapié es en la accesibilidad espectacular, y por ende, nos centramos como motivo casi principal en este apartado, haciendo ver en todo momento la responsabilidad de programadores, gestores, administradores, exhibidores y profesionales de la producción y planificiación artística en el gran vacío de responsabilidad general en el que están incurriendo, continuando esta situación de cierta ignominia al segregar a una parte de la sociedad en todo momento del uso libre y decidido de su ocio así como de participar un derecho como individuo en su crecimiento de acerbo personal y cultural. Circunstancia a día de hoy, reitero, lamentable.

¿Puede la accesibilidad ser creativa?

Es notorio que se ha contestado anteriormente, pero decir que en el espectáculo en repertorio de Mi piedra roseta, la accesibilidad ha sido el motor primordial para la puesta en escena, piedra angular desde la fábula hasta la escenificación y por supuesto al término de la recepción espectacular universal. La continuidad de Lucrecia y Judith se plantea los mismos parámetros, y los siguientes proyectos a los que nos dirigimos, atienden esta misma realidad. Lo lamentable es que nuestra distribución es ínfima, no encontrando a día de hoy un distribuidor que se quiera hacer cargo de nuestra actividad profesional, y escuchando muy distintas contestaciones que serían largas de explicar. Esperamos que todo este panorama cambie en el futuro próximo y podamos hacer ver que hacer cada función accesible no es una aporía sino una sencilla realidad.

¿Qué futuro ves a la accesibilidad en el teatro?

De no atender a la necesidad de llevar a cabo la Ley General sobre Discapacidad en su apartado a la Cultura, creo que se va a seguir hablando de muchas y distintas maneras, pero seguirá todo en un vacío, y no por faltar una intención legal, pero que conlleva a la desidia y olvido de cumplimiento político, lo cual nos hace responsables a todas las partes inexcusablemente de seguir manteniendo la segregación de una población a su crecimiento libre en sociedad, a través de la cultura, y en la manifestación única y legítima de uso y disfrute de su ocio. Una lamentable situación que es considerable que se podría cambiar. Esperemos que en un futuro no muy lejano, esta entrevista se haya olvidado y se tenga como un documento que fue conveniente pero que por suerte no se haya tenido que poner en funcionamiento o en recuerdo nunca más, pues nos hallaremos en una circunstancia instaurada, en uso y en merecido proceso cotidiano, sin más. Pero también existe la “quimera”, personaje maléfico de la fábula clásica que hace olvido y pretensión lo que se ve obvio en la realidad… la aporía y la vida siguen siendo un eterno oxímoron… esta entrevista da cuenta de ello… pero algo tendremos que hacer, para dejar de volver a hablar, recordar y evidenciar… y si no, a seguir, no nos queda otra.