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Belén Ruiz: “Observo con tristeza que el porcentaje de chicas en informática es muy inferior al de chicos”

La directora gerente del Centro Español del Subtitulado y la Audiodescripción (CESyA), Belén Ruiz Mezcua, habla sobre su carrera como investigadora en el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

Con el fin de lograr el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia para las mujeres y las niñas, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió, en 2016, proclamar el 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Desde el CESyA, centro dependiente del Real Patronato sobre Discapacidad gestionado por la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), entendemos la inclusión y la igualdad social como la base del funcionamiento de nuestro centro de investigación. Belén Ruiz Mezcua, nuestra directora gerente, tiene muy claro este principio.

¿Cómo resumirías tu carrera profesional?

Soy licenciada en Físicas por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y doctorada por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). Desde entonces, he trabajado en compañías del sector de las TIC como Electrónica ENSA (que forma parte de Indra Sistemas S.A. en la actualidad) y Alcatel.

Actualmente, soy catedrática en Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial del departamento de Informática de la Escuela Politécnica Superior de la UC3M, universidad en la que llevo trabajando desde 1995. Además de ser la directora gerente del CESyA, también dirijo el Laboratorio de Accesibilidad Audiovisual, participo en el Centro de Innovación Tecnológica de Discapacidad y Dependencia de la UC3M como investigadora senior, y he participado en la redacción de los Libros Blancos de "Biometría" y de "Tecnologías del habla". En total, he formado parte de 77 proyectos de investigación, tanto competitivos a nivel europeo como nacionales y regionales, así como proyectos de colaboración con empresa.

¿Por qué decidiste dedicar tu vida a la investigación?

Siempre he tenido mucha curiosidad por conocer el origen de los fenómenos físicos y cómo resolver problemas. Desde niña tenía esa curiosidad aunque, al principio, quería ser astronauta. ¿Cuáles son tus motivaciones personales para haber elegido esta rama? Descubrí que la tecnología se podía utilizar no solo para innovar y descubrir, sino para resolver muchos problemas sociales. Primero estudié ciencias físicas y me especialicé en geofísica, interesándome mucho las tormentas solares y la sismología. Tras ello, inicié mis estudios de doctorado en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de la UPM. Tras un parón en mis estudios en los que me incorporé a Acatel y fui madre (tengo cuatro hijos), retomé y concluí el doctorado, incorporándome a la UC3M. He dedicado toda mi vida laboral a la investigación en el ámbito universitario e industrial.

¿Por qué te interesó enfocarte en la discapacidad sensorial?

Tras años de investigación, vi cómo muchas de las tecnologías en las que venía trabajando se podían utilizar para facilitar la inclusión de las personas con discapacidad. Mi padre es sordo y ver de primera mano los problemas que tenía y cómo la tecnología le procuró una vida social y laboral plena, estimuló mi interés en aplicar las soluciones tecnológicas en ese entorno. Luego, amplié mi campo de investigación desde la discapacidad auditiva a la visual y la cognitiva.

¿En qué nuevos proyectos trabajas actualmente?

Actualmente, trabajo en la percepción sensorial (a través del tacto) del sonido. También en la sincronización automática de subtítulos y en aplicaciones de procesamiento de lenguaje natural.

¿Es difícil compaginar la investigación, la docencia, la gerencia del CESyA y la vida privada? ¿Cómo lo haces?

A veces, no es fácil compaginarlo todo. Es necesario ser muy disciplinado. Yo tengo la gran suerte de tener un buen equipo de trabajo (muchas veces nos llamamos a nosotros mismos “la banda”), de modo que siempre nos ayudamos los unos a los otros. Por otro lado, en casa, los niños ya son adultos (aunque sigo llamándoles “los niños”), pero desde siempre tengo una familia muy generosa que ha sabido aceptar que a veces me haya enfocado mucho en el trabajo. Creo que el secreto está en la planificación. Además, afortunadamente, no duermo mucho [ríe].

¿Quién es la mujer a la que más admiras? ¿Y la investigadora que más te haya inspirado?

Sin duda alguna, la mujer que más admiro es Marie Curie. Aunque también me inspiró Ada Lovelace por su claridad de ideas y su curiosidad por lo desconocido. En España, sin duda, Margarita Salas ha sido el referente de muchas científicas.

¿Ser mujer condicionó de alguna manera tu carrera? ¿Alguna vez sentiste que tus colegas te trataron de forma diferente por tu género?

En mi caso, ser mujer en un tiempo en el que no se tenían tantas ayudas, justo cuando acababa de formar una familia, condicionó mi carrera profesional. He rechazado algunas oportunidades y no he tenido estancias fuera del país por mi condición de madre. Pero nunca me he arrepentido y, al final, he podido desarrollar mis intereses como mujer y como científica. Creo que he tenido la fortuna de que, aunque moviéndome en un mundo masculino, he encontrado compañeros de viaje que me han tratado de igual a igual. Sí es cierto que en mis inicios de búsqueda de trabajo, allá por 1985, en algunas ocasiones me dijeron que no por ser mujer. Pero eso está olvidado. Creo firmemente en la igualdad de oportunidades entre los hombres y las mujeres. Y, desde luego, creo en la ciencia.

Como docente que eres, ¿opinas que la universidad ha cambiado mucho desde que eras estudiante hasta el momento presente?

Totalmente. La entrada en el Espacio Europeo de Enseñanza superior (Bolonia) y las nuevas tecnologías han revolucionado las aulas. También ha cambiado notablemente el perfil del estudiante. La universidad se ha amoldado a los nuevos paradigmas y necesidades sociales, adecuando la metodología formativa a ellos.

También se están incorporando las personas con discapacidad a las aulas, lo que nos hace a los docentes la posibilidad de estudiar, investigar y aprender de ellos para hacer nuestros contenidos accesibles a todas las personas. En este sentido, desde el CESyA, hemos desarrollado una herramienta (en estado de prototipo) que reconoce el discurso del profesor y lo almacena en un repositorio para que los estudiantes con discapacidad auditiva, TDAH o discapacidad cognitiva puedan acceder a esta información desde su casa y adecuar su ritmo de aprendizaje. Esto que inicialmente pensamos para estudiantes con discapacidad ha sido de gran interés para el resto de estudiantes. Otro ejemplo es la construcción de elementos individuales de un circuito eléctrico con una impresora 3D, para el diseño de circuitos por un estudiante ciego. Es decir, la tecnología ha irrumpido en las aulas para mejorar los materiales y la enseñanza. 

Aún estamos aprendiendo todos juntos, pero creo que aquellas interminables clases magistrales de pizarra se han vuelto más amables.

Háblanos sobre las vocaciones STEM en las niñas y jóvenes. ¿Se han incrementado?

Hay una baja vocación de las mujeres en la ingeniería y observo con tristeza que el porcentaje de chicas en informática es muy inferior al de chicos. Es necesario decir que la informática y la inteligencia artificial no tienen sexo. Por ello, colaboro con algunos programas que estimulan esta idea.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiera dedicarse a la investigación?

Que lea mucho, que sea curioso, que no le valgan las respuestas ni las ideas preformadas y que trabaje y tenga ambición. El límite nos lo ponemos nosotros mismos la mayoría de las veces. La investigación nace del trabajo y del rigor y la “idea feliz” se obtiene con el esfuerzo, la creatividad y el desempeño. Y, sobre todo, les diría que aprendan del fracaso para conseguir el éxito. No se debe temer al fracaso.

Belén Ruiz trabajando desde su portátil